miércoles, 24 de noviembre de 2010

Los cuentos eróticos del gordo Girón

A MODO DE PRÓLOGO.

A quien lea:

Nos sentimos en la obligación de hacer algunas aclaraciones antes de que usted lea este libro.

Cuando conocimos al Gordo Girón, dilecto cliente de nuestra editorial en el área de enciclopedias, éste solía deleitarnos con algunas de las tantas historias que fue acumulando en el largo tiempo transcurrido en el negocio del libro.

Nuestro Consejo Editor discutió durante varias sesiones antes de aceptar la publicación de este libro que reúne algunas de las historias escritas por el mismo protagonista.

Los asesores literarios cuestionaron duramente algunos giros idiomáticos propios del hablar común en la Argentina y otros países de América Latina, el uso de los signos de puntuación, la falta de algunos encomillados y algunos que otros errores propios de un escritor no profesional. Pese a ello, en un intento por preservar la esencia de la obra no se ha modificado ni una coma de la misma.

Hecha esta aclaración, la Editorial no se responsabiliza por los efectos que pueda provocar el contenido de la obra, dejando expresamente aclarado que las opiniones vertidas en la misma son de absoluta responsabilidad del autor.

Hecha la clara advertencia de su contenido, el lector acepta el mismo, renunciando expresamente a cualquier tipo de acción judicial.


Los cuentos eróticos del gordo Girón

¡Má qué casualidad! Es el destino, mi viejo, es el destino.

Así como hay tipos que nacieron pa`salame y nunca van a ser mortadela, cada uno nace para lo que va a ser. Como dijo San Martín: “Serás lo que debas ser o si no, no serás nada”

¿Qué te parece? ¡Ese sí que se las sabía todas!

Como te decía. ¿Vos viste que en una cancha puede haber, qué se yo, cien mil tipos, ponele? Bueno, pasa una paloma y no caga a los cien mil tipos, no, caga a uno, sólo a uno. Y si se hiciese una estadística, verías que ese uno, ese tipo, se la liga siempre o casi siempre, para que no digas que soy un exagerado. Así es todo en la vida. Hay tipos que se van a Ushuaia en auto y no pinchan ni una vez y otros que van a dar una vuelta a la manzana para estrenar el 0 Km. y pinchan hasta la rueda de auxilio. Con este asunto de coger pasa lo mismo. Hay tipos que para echarse un polvo tienen que hacer más verso que Rubén Darío y otros que los encontramos así no más, sin buscarlos, sin darnos cuenta.

Como cuando vas por la calle y te encontrás una moneda.

Yo soy uno de esos. Voy por la calle, miro para abajo y ¡zas!, me encuentro una concha. Y en eso no tiene nada que ver que seas lindo, gordo, flaco, alto o feo. Es el destino, no más. Claro que, después de andar un tiempo con suerte, uno se siente más seguro y cuando andás de ganador, se te dan todas.

Bueno. Vos me pediste un libro de cuentos y acá van, dijo la vieja cuando la nena pegaba grititos. ¿La pescaste?

(Continuará)

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